Hasta 11.773 puestos de trabajo para enfermeras españolas ofrecidos en toda Europa; 914 se marcharon en 2011; 100.000 son las que ahora pide contratar Arabia Saudí; 16.375 están en paro… Detrás de estas frías cifras hay oportunidades, desafíos, miedos y dudas; pero sobre todo hay historias de vida; historias de enfermeras españolas que contando con el mejor modelo de formación de Europa tienen que marcharse. ¿Por qué? La respuesta es una, aunque cambie el interlocutor: la crisis. La crisis traducida en unas escalofriantes cifras de desempleo en «una profesión que históricamente no ha tenido paro», afirmó esta semana Máximo González, presidente del Consejo General de Enfermería. ¿Hay salida? Sí, pero no tan cerca.
Amaia Ibarrola, navarra de 31 años, es una de las valientes mujeres que han hecho las maletas, y se ha marchado a Arabia Saudí. Lleva un año trabajando en el King Faisal Specialist Hospital de Riad. «Aquí cobro 3.500 euros y haciendo guardias saco 4.000 o 4.100, con el añadido de que Arabia está libre de impuestos», cuenta Amaia entusiasmada. «El alojamiento está pagado por el hospital, así que solo gasto en internet y en la comida, que es muy barata», añade. Eso sí, Arabia Saudí es un país islámico y las condiciones en las que vive la mujer distan mucho de asemejarse a lo que una española podría estar acostumbrada.
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